
El 19 de diciembre del año 2003 a las 9 de la mañana me encontraba en una oficina de la que luego sería mi facultad, en una entrevista, explicándole a una amable señora los motivos por los cuales quería ser periodista.
La respuesta parecía bastante obvia: me apasiona el deporte y quiero dedicarme al periodismo deportivo. Sin embargo, no era la única razón.
Hacía desde 2002 un programa de televisión lograba atraparme durante poco más de hora y treinta frente a la pantalla. La forma, la temática, las investigaciones hacían que mis últimos minutos despierta se transformaran en ver y pensar sobre otras realidades. "Kaos en la ciudad" mostraba un periodismo atractivo y distinto. Un periodismo que en ese momento, en esa conversación, era digno de rescatar. Un periodismo que en un futuro ejercicio de la profesión quería imitar.
Entonces con verdadero entusiasmo yo hablaba de 2 ciclos exitosos y una expectante espera por el tercero, rescataba el trabajo de un "tipo" que se jugaba, que no esperaba atrás del escritorio de una productora por un informe sino que salía a la calle a buscar la noticia. Hablaba de una persona que con atrevimiento se paraba en frente de una cámara y decía cuanta verdad se le cruzaba por la cabeza, que expresaba desde el sentimiento porque vivía cada nota desde adentro, porque tenía un estilo y no le importaba parecerse al resto. Hablaba de un "Juan Castro" transgresor periodísticamente, carismático periodísticamente. Y hablaba como integorrando a mi interlocutora, preguntándome y preguntándole, a quién no lo gustaría hacer ese tipo de periodismo...
Ingresé a la carrera convencida que desde el lugar en el que me tocara estar, yo iba a hacer COMUNICACION SOCIAL. Si, comunicación para, desde y en la sociedad.
El 2 de marzo de 2004, mientras transitaba mi última semana antes de emprender el camino que en 2006 me diera el título de periodista, me sorprendí con noticia: ese "tipo" al cual meses atrás había citado como modelo profesional a seguir, se ¿tiraba de un balcón? y el 5 fallecía en un hospital de la Capital Federal.
De ahí en más, la imagen de esa persona a la cual esperaba los jueves aparacer en la pantalla de canal 13, inundaba todos canales por largas horas con grandes interrogantes, teorías y morbo. Homosexualidad, drogas, suicidio, homicio, todos se preguntaban por qué el pibe exitoso había terminado así. Mientras, yo esperaba por una prensa que me hablara de ese mismo pibe que se había jugado a sacar al aire un programa con un formato diferente, que había logrado imprimirle un estilo personal, que salió del facilismo, que generó polémica y contenido. Nadie me hablaba del pibe con "hambre", esa que dicen hay que tener para ser parte del mundo de la noticia.
Del 2004 hasta la fecha, entendí que Juan Castro me había enseñado cosas desde la pantalla conduciendo y produciendo un programa, y fuera de ella. Eso que hacían con él era justamente todo aquello que no debía hacer.
3 años. Quizás se suicidió, la droga lo empujó al vacío o lo mató la política tal como afirman los últimos rumores. Lo determinará la ¿justicia? en algún momento.
[Y yo lo vi... lo vi en informes provocadores, lo vi defendiendo ideas, lo vi haciendo historias, lo vi empujando con fuerza los límites de la agenda periodística tratable en los canales grandes...]