
Hoy comenzó el juicio a Callejeros. Y pese a que me movilizó bastante, creo que empecé a palpitarlo desde el momento en que tuve
"Disco Escultura" sonando en mi computadora.
Tengo un importante choque de sensaciones.
La banda llegó a mi vida cuando el 2003 se estaba yendo. De la mando de
"Sed" empecé a fanatizarme con un grupo que me transmitía sencillez, que hablaba y denunciaba con letras simples, que contaba experiencias de barrio, de gente normal. En ese momento, "Jugando", "Los Invisibles", "Sonando", se convirtieron en himnos.
Y en 2004,
"Presión" llegó como regalo de un día del niño. Y los pude ver. Yo bailé con "Callejero de Boedo", grité con "Imposible", exploté con "Una nueva noche fría", y me emocioné al ritmo de "Ilusión". Yo fui parte de la consagración cordobesa en el Corazón de María, viví ese transformar Córdoba en su segunda casa. Y también fui parte de un recital que sobrepasaba su capacidad, que tenía ventanas tapadas con las banderas del "Fondo no Fisura" y "Los Piojosos". También fui parte de la fiesta de las bengalas. A esa noche no le faltó nada.
El 31 de diciembre de 2004 mi vieja me levantó diciéndome que se había incendiado el boliche en que tocaba la banda que a mi me gustaba. Y Callejeros, esos tipos capaz de hacerme explotar de alegría, se transformaban abruptamente en sinónimo de tristeza, de dolor, de impotencia, de muerte.
Cromagñon o lo que sea que haya sido, hizo de
"Rocanroles sin destino" mi disco menos escuchado. Quizás por un pacto silencioso y demasiado mío con los 194 pibes que ya no están, nunca pude volver a escuchar "Distinto". Pero el 21 de septiembre de 2006 estuve en el Chateau. Y ahí empecé a entender muchas cosas. Pero había que estar ahí.
En ese momento supe escribir:
"las sensaciones eran encontradas. Los rostros se inundaban de profunda alegría y melancolía a la vez. Las lágrimas hacían poco por ocultarse en una tarde que representaba muchísimo más que escuchar sólo un poco de rock...". Y si, fue duro caminar el Estadio. Fue duro tener sobrevivientes al lado y no poder evitar llorar pensando en que sentían, fue duro ver a los padres atrás con las fotos de sus hijos en alto, fue duro ver los pibes que saltaban en nombre de su amigo que ese día no iba a saltar. Fue duro escuchar a Pato decir que necesitaba terminar el recital.
"Señales" se transformó en el disco que representaba una tragedia. Callejeros ya no hablaba de historias simples. Había llegado el momento y la forma de decir desde el dolor, desde la pérdida, desde el desencuentro. Hice de "Creo" mi canción.
Creo que con una canción la tristeza es más hermosa...Creo que es mejor morir de pie, que vivir de rodillas...creo en tu voz. Desde el primero de enero de 2005 discutí sobre culpables. Discutí sobre responsabilidades y responsables. Me puse en el lugar de los padres. Trate de meterme en la cabeza de la banda. Fui por momentos sobreviviente. Intenté meterme en Cromagñon y no salir de ahí. Me ubiqué en el lugar de seguidora. Entendí que la justicia, me guste o no,
está en manos de un poder que se hace llamar independiente. Sin embargo, también entendí que la justicia no sólo está en manos de los jueces. Sobre Callejeros pesa una justicia social, y por si eso fuera poco, pesan 194 chicos en la conciencia.
Sobre los argentinos también pesan esos chicos. Y pesa la negligencia y la corrupción de una clase dirigente que se cree impune en todo momento, pero que llega al poder de la mano de nuestros votos. Y pesan los empresarios que hacen y deshacen como se les da la gana y todos miramos al costado. Y pesa saber que todos fuimos parte de un “ritual” que mató.
Rolling Stone en su última edición saca una nota en alusión a la causa. La cierra con el testimonio de un sobreviviente que dice así:
“Que loco es este país ¿no? Un día sos joven, estás bien, sos sano. Y el día después nos sabes cuánto tiempo más vas a estar vivo”.
A Callejeros le pueden 30 años por estrago doloso seguido de muerte y por ser partícipes secundarios de cohecho. Van a pasar 7 meses hasta que los jueces lo determinen. Pese a eso, este juicio nos enjuicia a todos.
Siendo ignorante dentro de un pueblo ciego, sin más valor que la televisión. Hay presidentes, lazarillos, que prometen cielos, y luego cumplen con su propia salvación. Ignorar nuestro presente, nuestra historia. Ignorar cuando nos mienten y nos roban. Ignorar nuestra ignorancia, fue lo que nos trajo acá. A sufrir hasta sangrar las consecuencias, de ser juez y parte de nuestra ignorada, hasta que el destino fue nuestro fiscal...
EL IGNORANTE NO SÓLO IGNORA SU IGNORANCIA.
TAMBIÉN IGNORA SU PERDÓN.
(El Ignorante. Disco Escultura)