martes, 29 de abril de 2008


Bondi de vuelta del trabajo. Para variar, teléfono. Abro el celular y descubro que quien llama es Agustín. Con ganas de escucharle la voz, algo que no sucede diariamente, lanzo un "Hola Agus" eufórico... me encuentro con las intenciones que si se repiten, y doy una respuesta habitual: "no estoy volviendo a casa, tengo que pasar por la ofi del Techo. Pero cuando llego te llamo".
Corto y se que quizás eso que acabo de afirmar no suceda. Y no pasa. Llego a casa y sólo me esperan mails por responder, un trabajo de la facu al cual dedicarle unos minutos y cientos de problemas que esperan ser resueltos...
De mal humor me voy a la facu, pero mágicamente se me pasa e intento de hacer de mi desastroza vida facultativa algo divertido. 23.20, pelea de por medio con mi vieja, una ventana del msn que olvide abierto se enciende. Y ahí estaba Agus de nuevo: "¿Belu nos fumamos un pucho?. Y yo tenía que comer, bañarme y ponerme a trabajar, pero elegí dar un sí.
Cuanto tiempo pasó desde que este niño se sentó conmigo en la mesa para hablar no lo sé, pero cuantas cosas pasaron desde la última vez que nos habíamos visto. Que sensación extraña había en el ambiente al lado de alguien que creció conmigo, que de amigo se convirtió en hermano. Que extraña me sentía haciendo algo que está tan lejos de mi rutina.
1.30 con la cabeza casi estallando del dolor, me fui a dormir. Mientras intentaba conciliar el sueño producto de una cabeza a la cual le cuesta desacelerar, pensé que...
Cuanto extrañaba a Agustín en mi mesa contándome sus historias amorosas.
Cuanto extrañaba retarlo porque es inquieto y seguro en un mal movimiento rompe algo.
Cuanto extrañaba las amenazas de si lloras te doy un beso.
Cuanto extrañaba esos análisis, planes y estrategias para mejorar situaciones que me pesan.
Cuando extrañaba ese abrazo que calma, que me da seguridad, que me hace sentir menos sola.
Cuanto extrañaba escucharlo. Cuanto extrañaba decirle "Negro te quiero"...
Y entre tanto extrañitis, me di cuenta que también extraño mucho otras cosas.
Y extraño las locuras de Andrés; lo divertido de mis conversaciones con Pablo; las peleas por la música con Barto; el cuelgue de Gonza... hasta extraño adivinarle los pensamientos a Ramiro.
Pero no termina ahí. Además extraño los mates de Viqui; esperar a Juli que se termine de bañar y lleguemos tarde a algún lugar; el mal humor de Coty; la simplicidad de Jose; las salidas con la enana; escuchar música y cantar con Agus; las locuras de Belén...
Una balanza que se desequilibra cada vez más. Hago algo que me llena inmensamente en muchos aspectos, y vacía otros tantos... es paradójico.


viernes, 25 de abril de 2008

Necesito que alguien se siente enfrente y me diga que voy a poder con todo. Necesito saber que no voy a fracasar en algo que jamás me perdonaría. Necesito volver a sentir que es una de mis prioridades. Necesito llegar a julio con mi pre-proyecto de tesis aprobado y las tres materias restantes regularizadas. Necesito confiar en que va a suceder. Lo necesito.
("la calma que antecede el huracán...")

lunes, 21 de abril de 2008

El sábado me contaron una historia. Me dejó pensando. Quizás tuvo que ver la pasión que mis interlocutores le pusieron al relato. O quizás fue tanto sentmiento sin nombre, pero real. Reproduzco...
"Y empezó por un abrazo que fue pensado, pero producto de un impulso. Y siguió con una conversación de límites impuestos y desiciones firmes. Pero un llamado cambió los planes y fue la señal de "animarse" a transitar un camino con más dudas que certezas. Un beso le puso fin a tanta vuelta y frases del "deber ser y deber hacer. Y así, le siguió un llamado, otro, y otro. Se sucedieron las visitas, las confesiones, el compartir, el decir. Escapada al campo, sinónimo de doy un paso que es gigante sin racionalizar que hago (ella); sinónimo de te abro mi mundo y date cuenta que atrás de lo que ves a diario no es todo lo que soy (él). Dos cuerpos que se encuentran, se sienten cómodos, pero aún están presos de falta de reconocimiento. Más llamados, más visitas, más tiempo juntos. Sensaciones encontradas de dónde se pisa, dónde pisar y algo que decanta con velocidad. Y un lunes, distancia. El miércoles, conversación que se asemeja más a un ´te confieso que´, y todo vuelve al mismo lugar, ese, el de una normalidad que se traduce en un mundo que se construye sólo de a dos. Sábado, salida al exterior, abandono de cuatro paredes..."
En un momento de la noche, casi de la nada, él empezó a tararear una canción... ella sonrió, quienes la conocen, sabemos que le encanta. Y así, sin más que relatar, se miraron... "me prestaste un beso, me prestaste calma, me prestaste todo lo que me faltaba.."

(Seguramente, quién no lo haya escuchado, no lo podrá sentir)

martes, 15 de abril de 2008

Hoy asume lo que vengasea para bien, o todo mal.
Y aunque pierda lo que tenga se va a morder para aguantar.
Hoy que claro ve las cosas que ayer no vio, ni va a exigir.
Sobre su pena se posa quiere entender para seguir.
Llega la batalla y contra él estalla.
Algún día va a escampar.
Y como sale de esta, quiere la respuesta, sabe que no es escapar.
Hoy que raro que lo miran, se pone en pie y quiere hablar.
Y a su boca se le olvida, lo que una vez quiso explicar.
Su paciencia va a montar, todo un circo para verlo desfilar.
Al dolor que supo ser y al que ahora ya no quiere ver volver.
Hoy se siente satisfecho, aunque aquel rol, no exista más.
Para vida con su pecho y su canción vuelve a sonar.
Hoy recibe los aplausos, supo ser sal, y también miel.
Y conecta con sus pasos, que resbalar no cae bien.
Termino su guerra, los pies en la tierray su mano a un corazón.
Su pensar tranquilo, su pena un olvido, y su alma una pasión.
Hoy asume lo que venga, sea para bien, o todo mal.
Y aunque pierda lo que tenga, se va a morder para aguantar.
Su paciencia va a montar todo un circo para verlo desfilar.
Al dolor que supo ser y al que ahora ya no quiere ver volver.
Se refugia en un farol y entre dos flores que siempre apuntan al sol.
Así cruza su pared me sonríe y rompe con su propia red.
(quiero entender, para saber como seguir...)

lunes, 14 de abril de 2008

Crónica de una tarde nauseabunda


14.45, presa de la puntualidad, llegó a la Municipalidad para entrevistarme con un alto funcionario por cuestiones "countries". En ventanilla, me encuentro con una empleada pública con pocas ganas de atenderme, obvio, que me dice que el señor al cual busco está terminando un informe y luego va a hablar conmigo. La señora, que al parecer a esa hora ya no tiene ganas de atender gente, tiene un cigarrillo encendido en su mano... "que mal comenzamos Belu", me digo. Decido ignorar a mi única acompañante en séptimo piso, al cual encuentro excesivamente sucio, y me dispongo a pelear con la empresa de mi télefono móvil por reiterados conflictos en mi línea a lo largo de la semana.
A los pocos minutos, sale una señorita muy amable que me invita a pasar a una sala de reuniones, donde mi entrevistado va a atenderme. Me ofrece agua, lo cual rechazo y se va. Saco mi grabador, mi cuestionario y me dispongo a mirar un par de mapas desparramados en la mesa. Córdoba está en esos papeles; lejos de preocuparme por encontrar barrios residenciales, trato de encontrar Bajo Pueyrredón, La Lonja o Campo de La Ribera. Aunque hago el esfuerzo, no termino de ubicarlos dentro de la ciudad.
La puerta se abre, y un señor muy amable se acerca para saludarme. Pregunta mi nombre, corre los mapas de lugar y toma asiento en frente en mío. Rápidamente le explico cuál es el por qué de mi visita, apreto play, y comienzo a evacuar mis dudas.
Me sorprende la forma en que se expresa. Pienso que es admirable que un ingeniero tenga semejante claridad al momento de explicar procesos un tanto complejos. Es una conversación entretenida, o al menos, pienso en la típica frase de que "todos los días se aprende algo nuevo".
Luego de 20 minutos de un ida y vuelta, mi papel marca que llegamos a la última pregunta. Le digo: ¿Cuál es la estrategia que va a utizar la Municipalidad durante 2008 para revertir la problemática de la evasión fiscal?. Espero por una respuesta que detalle las acciones a llevar a cabo durante el año. Sin embargo, me encuentro con la primera decepción de la media hora restante que me voy a quedar ahí adentro: "no tenemos nada planificado. Se podría llevar a cabo un programa educativo en el tema, pero lo hagamos o no, evasión va a haber siempre".
Estúpida, ingenua, crédula... todo eso me digo que soy. Podría haberle dicho muchas cosas, pero creo que mi mejor forma de desmotrarle mi indignación es apagar mi grabador e irme.
Con una sonrisa un tanto molesta, le digo que muchas gracias y que su última respuesta no fue la deseada. Él me mira, se rie, y comienza a explicarme de tiempos, presupuestos, y demás.
Tuve ganas de decirle shhhhh, pero me quedo escuchando. Y ahí comienza nuestra segunda parte de la conversación. La más interesante, la más indignante. Sin duda, la más decepcionante.
"Estudio Comunicación Social, estoy en 5to. año. Trabajo en Coterránea y además coordino el Área de Comunicación de la ong Un Techo para mi País", respondo a un interrogante bastante amplio como ¿a qué te dedicas?.
Y ya sin sorprenderme por su afirmación, le digo que si: "escribo para una revista de countries, y el resto de mi tiempo lo dedico a familias que viven en extrema pobreza. Un tanto paradójico".
Le cuento del Techo, aunque conoce bastante, lo cual me alegra mucho. Y entre frase y frase entre los dos escucho: "No hay plata para todo, lamentablemente el gobierno no puede atender las cuestiones sociales como le gustaría. Hay cuestiones que en el momento tienen prioridad. Además, tanto el Municipio como la Provincia están atados al humor y las ganas de la Nación de darle".
Nada que no sepa, ya se. Pero que duro que sonó en ese momento. Y siguió: "por eso está bueno que existan las ong, porque ustedes pueden solucionar las cosas más rápido. La gente necesita un techo hoy, tiene hambre hoy, tiene frío hoy, no puede esperar a que el gobierno lo solucione".
Termina de hablar y siento que me senté en frente de un mounstro y no una persona. No puedo escuchar como ese hombre, que tiene una función pública, con todo lo que eso implica, me habla de hambre, frío con tanta liviandad. Me dice que una ong es buena porque hace lo que ellos no hacen, y eso está bien. Últimamente no dejo de sentirme un extraterrestre que camina por la calle, creyendo que algún día esta mierda va a desaparecer de la tierra.
Sin ganas de escuchando estúpideces, le anuncié que me iba, que mi trabajo me esperaba. Se levantó, sacó su billetera y me dió una tarjeta: "toma, por si necesitas ayuda con algo, con gusto te voy a atender".
Tomé la tarjeta y abrí la puerta. Lo pensé mil veces, y giré. Con tono firme, y hasta quizás agresivo le dije: "es muy triste lo que me dijo Ingeniero, ojalá acá no todos piensen como usted. Gracias por la entrevista, y si necesito algo más, lo estaré molestando". Sin tiempo de respuesta, me fui.
Para quienes me conocen, saben que soy una persona que siente asco por muchas cosas. Les aviso: sumo una más a mi lista. Cada vez encuentro más motivos del por qué estoy donde estoy, y hago lo que hago.


(Hago la presentación oficial de los que algún día, y con verdaderas ganas y respeto, ocuparemos cargos públicos. Y si, me incluyo)

jueves, 10 de abril de 2008


18.43 en la parada del bondi, esperando el E1. Un panorama nada alentador: unas 30 personas delante mío con mi mismo objetivo, llegar a algún lugar.
Cuando el mal humor asomaba por la situación, quería llegar ya a mi casa producto de la cantidad de cosas que me esperaban, me dije "tranquila nena, no sirve que te alteres". Y ahí, sin tener otra cosa que esperar, comencé a mirar alrededor...
Junto con ese pensamiento, mi cabeza comenzó a inundarse de ideas producto de todo lo que veía. Mientras la radio me presentaba "Díficil" de Los Piojos, cada vez me iba más de donde estaba, cada vez me surmegía más en todos mis "diversos yo".
Entonces... me vi en el lugar donde había estado hacía 5 minutos. Entrando, preguntándome una y mil veces que hacía yo ahí. La tranquilidad llegó cuando me dije que oficiaba de periodista para la revista en la cual trabajo. Sin embargo, fue una tranquilidad ficticia, ese no es lugar en el que quiero ser periodista. Mi diablito interior comenzó a hacer de las suyas y me dijo: "renunciá si tanto te vas a quejar y no te gusta; saca ese carácter del cual te cansas de hablar". Le dije shhhh, y desvié mis pensamientos.
A esa altura, en mis auriculares sonaba "La Vela", y mis ojos se posaban en el Estadio Chateau Carreras. Sonrisa de por medio, me vi ahí adentro. Grabador en mano, credencial en mi cuello, y el partido de mis sueños. Pensé en lo feliz que soy cuando veo 22 tipos adentro de una cancha y una pelota rodar. Pensé en mi viejo, en lo mucho que le agradezco haberme fanatizado por el fútbol. Pensé en todo lo que anhelo para mi futuro en relación con el deporte.
Y entre tanto disfrute visual y mental, alguien me tocó por atrás. Asustada y enojada me di vuelta: no era el momento para encontrar a alguien conocido, era MI momento de estar sola, con música en mis oídos, el viento pegándome en la cara, mi cabeza divagando por algún lugar... Giré despacio y lo vi, parado mirándome, sin decirme nada y una mano extendida pidiéndome una moneda. Abri mi bolso y busqué la bolsa de caramelos que tenía adentro, lo miré y le dije que era lo único que podía darle. Obviamente no quería eso, pero se los llevó igual. El "Techo" se vino a mi cabeza, y me quede tranquila. Mi angelito salió a escena y firme me dijo: "sabés que te duele, que te enoja, que te genera impotencia, pero te levantás todos los días y trabajas para cambiar esa realidad". Asentí. Me sentí orgullosa de que así sea.
De repente: luces. Muchos pensamientos, pero tenía ganas sinceras que el bondi llegara. Me asomo y veo un enorme camión. Y ahí estaba de nuevo yo, con mi capricho a flor de piel de querer a llegar a mi casa. Y ahí estaba yo, deseando a mi mamá o papá cerca para que me vinieran a buscar. Extrañando ese consentir de mis padres, ese rescate en ese tipo de situaciones que no quiero pasar porque me ponen nerviosa... mis viejos, volver a mi casa, estar en familia, compartir. Conciente, me obligué a cambiar de tema. No todo siempre tiene que ser tan claro, me dije. No todo siempre es como te gustaría. No todo siempre es fácil.
Bondi a la vista. Subo. Me siento. Largo camino a casa. Mi mente en blanco, hasta que se plantea la duda entre bajarme en el super o no. Finalmente no bajo en el super, pero si unas cuadras antes para caminar.
19. 49, a metros de casa, suena "Chance" de A77aque. Pienso que buen tema, y automáticamente, pienso en vos. Saco la llave y entro al edificio. Lo último que escucho antes que el ascensor haga interferencia con la música es "la vida es un momento y lo demás francamente no importa". Me rio. Te imagino. Siento lo bien que me hacés.
Dispersa. Intensa. Yo.

domingo, 6 de abril de 2008

Me gustas de una manera inexplicable, de una forma inconfesable, de un modo contradictorio. Me gustas con mis estados de ánimo que son muchos, y cambian constantemente. Me gustas en un mundo que no entiendo, con gente que no comprende.
Me gustas con la ambivalencia de mi alma, con la incoherencia de mis actos, con la fatalidad del destino, con la conspiración del deseo, con la ambigüedad de los hechos.
Me gustas sin reflexionar, inconscientemente, irresponsablemente, espontáneamente, involuntariamente, irracionalmente. Me gustas por instinto, por impulso.
Me gustas con un cuerpo que no piensa, con un corazón que no razona, con una cabeza que no coordina.
En fin... no tengo argumentos lógicos, ni siquiera improvisados, para argumentar por qué me gustas.
Sin preguntarme, sin importarme, sin cuestionarme. Me gustas sencillamente porque me gustas.