1.27 no me puedo dormir. Hasta hace un mes odiaba el facebook y ahora me tiene bastante entretenida matando mi tiempo. Podría estar en la cama, pero se que significa acostarme y que mi cabeza no va a poder parar de pensar sin encontrar soluciones a lo que sé me quita el sueño.
La frase del día fue sin duda: "no puedo aguantar a nadie si ni siquiera me puedo aguantar yo cuando me miro al espejo". Mauri, que en ese momento era quien me escuchaba, sólo atinó a darme un beso y abrazarme. El gesto no fue más que decirme de una forma tierna que esto también va a pasar...
Pese a lo extraña que me siento, hoy también hubo cosas positivas.
Estuvo Vir en casa y la charla que tuvimos fue altamente productiva. Al parecer, el exterior ve en mí cosas que yo no veo, cree de mí cosas que yo no creo. Me asusta pero a la vez me enorgullece. Me aterroriza pero a la vez me digo ¿por qué no?
Me fui a la facu y hablé de eso que me llena de emoción. Y si, fue una emoción real. Mientras veía proyectado el video del Techo me dieron ganas de llorar de alegría. Carajo! que grande es el lugar donde estoy, que grande es la gente con la que me rodeo ahí adentro, que grande es el objetivo por el que trabajamos. Cuando terminó y me acerqué al profesor me dijo: felicitaciones. Y esas cosas te llenan.
Llegué a la ofi y estaba Mauricio. Preocupado por mi cara, preocupado por mi actitud triste. Esperando por convencerme que que soy una mina que vale la pena, que nadie merece que yo este así. Después me invitó a comer y no paro de hacerme chistes. Un "chau gordi" en la puerta de casa y la promesa de no dejarme sola mañana. Cuanto quiero a Mauricio...
Creo que tremendo ataque de no saber que hacer con nada merece una vuelta por casa. Merece un par de mimos de mamá y papá y las palabras que detesto pero que necesito, esas que dicen que "todo va a estar bien"... toca Ismael, tengo la entrada. Pero NO. Quiero volver a casa...
La frase del día fue sin duda: "no puedo aguantar a nadie si ni siquiera me puedo aguantar yo cuando me miro al espejo". Mauri, que en ese momento era quien me escuchaba, sólo atinó a darme un beso y abrazarme. El gesto no fue más que decirme de una forma tierna que esto también va a pasar...
Pese a lo extraña que me siento, hoy también hubo cosas positivas.
Estuvo Vir en casa y la charla que tuvimos fue altamente productiva. Al parecer, el exterior ve en mí cosas que yo no veo, cree de mí cosas que yo no creo. Me asusta pero a la vez me enorgullece. Me aterroriza pero a la vez me digo ¿por qué no?
Me fui a la facu y hablé de eso que me llena de emoción. Y si, fue una emoción real. Mientras veía proyectado el video del Techo me dieron ganas de llorar de alegría. Carajo! que grande es el lugar donde estoy, que grande es la gente con la que me rodeo ahí adentro, que grande es el objetivo por el que trabajamos. Cuando terminó y me acerqué al profesor me dijo: felicitaciones. Y esas cosas te llenan.
Llegué a la ofi y estaba Mauricio. Preocupado por mi cara, preocupado por mi actitud triste. Esperando por convencerme que que soy una mina que vale la pena, que nadie merece que yo este así. Después me invitó a comer y no paro de hacerme chistes. Un "chau gordi" en la puerta de casa y la promesa de no dejarme sola mañana. Cuanto quiero a Mauricio...
Creo que tremendo ataque de no saber que hacer con nada merece una vuelta por casa. Merece un par de mimos de mamá y papá y las palabras que detesto pero que necesito, esas que dicen que "todo va a estar bien"... toca Ismael, tengo la entrada. Pero NO. Quiero volver a casa...



