domingo, 2 de marzo de 2008

[El viernes fui testigo de esta historia...]
Luego de largas horas de miradas que se cruzan, sonrisas cómplices y peleas tontas, llegan las 6am, él se acerca y le dice: ¿vamos?.
Ella lo mira y duda. Sin embargo, asiente con un gesto casi imperceptible.
Se toman de la mano, sin avisarle a nadie, se van.
Varias cuadras, se frenan, y un beso le abre paso a un nuevo encuentro.
Una noche más.
Final predecible.
"Esa magia que no los va a dejar ser, nunca los va a dejar ser, dos amantes del montón".

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