domingo, 6 de abril de 2008

Me gustas de una manera inexplicable, de una forma inconfesable, de un modo contradictorio. Me gustas con mis estados de ánimo que son muchos, y cambian constantemente. Me gustas en un mundo que no entiendo, con gente que no comprende.
Me gustas con la ambivalencia de mi alma, con la incoherencia de mis actos, con la fatalidad del destino, con la conspiración del deseo, con la ambigüedad de los hechos.
Me gustas sin reflexionar, inconscientemente, irresponsablemente, espontáneamente, involuntariamente, irracionalmente. Me gustas por instinto, por impulso.
Me gustas con un cuerpo que no piensa, con un corazón que no razona, con una cabeza que no coordina.
En fin... no tengo argumentos lógicos, ni siquiera improvisados, para argumentar por qué me gustas.
Sin preguntarme, sin importarme, sin cuestionarme. Me gustas sencillamente porque me gustas.

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