martes, 27 de mayo de 2008

Te tengo ahí, y no puedo detenerme a tocarte y sentirte real.
Tal vez sea tarde para alquilar mi vida, parar el cosmos y disfrutarte tan cerca.
Entonces, siento tus dedos sobre el brazo, escondidamente.
Huelo una campera que está llena de vos y me deja conocer más allá que lo que te viste puede mostrar.
Puedo intentar mil veces alejarme del rostro que insiste, pero en el fondo, la gente a nuestro alrededor sabe en lo que los sentidos terminarán.
Cada uno de ellos bajando por un tobogán de nubes, con barandas de cabezas bloqueadas y una elástica cama de alivio en vez de arenero al final.
Puedo intentarlo y no correr para evitar que pase.
Pero no quiero, y es hermoso, y es así. Vos sos así, y yo soy así.
Soberano, y libre en el amor.
La gente observa el final predecible.
Ella toma esa pastilla y baja por el tobogán.
Olvida a quién pertenece y a quién no.
Se olvida de ella.
Se va.

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