lunes, 23 de junio de 2008


Reconocelo. Decilo. Sentilo. Gritalo. Te duele y no sabes que carajo hacer con eso.
Reconocé que te quedaste sin entender el por qué.
Reconocé que te quedaste con cosas adentro que no supiste expresar.
Reconocé que no podés hacerte cargo de que sentís.
Reconocé que ahora estás sola y te aterroriza la soledad.
Reconocé que esa persona es importante para vos.
Reconocé que querés esconderte porque la realidad de atropelló sin siquiera dar un aviso.
Reconocé que hay que empezar de nuevo.
Cuando uno empieza a reconocer, tal vez después pueda empezar a asumir.
La burbuja perfecta se rompió.

No hay comentarios: