"Se espera que yo no me ría. Yo estuve ahí. Salí y volví a entrar tantas veces como pude... Yo estuve ahí, perdí a la Negra y Lili y todavía las extraño. Hay días en que me levanto y lloro. De la mañana a la noche. No es que llore a los gritos, no, se me caen las lágrimas. Entonces me encierro y lloro todo lo que sale. Pero también me rió cuando me acuerdo de las cosas buenas o me enojo cuando veo las injusticias. Son dos risas diferentes pero ¿quién puede entender cuándo es una o cunándo es otra? Cuando es esa cosa linda que recordás o cuándo es ironía, sarcasmo... Cuándo tiene que ver con la alegría o con darme cuenta que estoy embargado hasta las pelotas, a meses del juicio. Yo quisiera ir a la marchas. Además de perder a mi novia, perdí a cuarenta amigos, los chicos perdieron a sus familiares y no podemos ir a ahí, nos separan de la gente..."
(Pato Fontaner. "Callejeros en primera persona", por Laura Cambra)
¿Será tan difícil que la sociedad argentina entienda esto?
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