viernes, 11 de enero de 2008


Y una simple equivocación te caga la existencia.
Un simple ENTER mal dado produce caos en el lugar donde existía calma... o bueno, al menos una calma aparente.
Detesto el momento de aceptar el error, entonces me convenzo de que por alguna razón eso que leíste, lo tenías que leer.
Debió existir alguien en algún lugar, en ese instante, que planificó que ese día, en mi computadora, yo debía apretar esa tecla...
¿Es grave? Creo que no.
Nada que no sepas. Nada que no hayas escuchado antes. Nada que no conozcas.
Sólo aclarar algo que oscurece con los días.
Estamos de acuerdo: no fue la mejor forma. En estos momentos invento en mi cabeza un teclado que contenga un botón que me permita desaparecer.

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