Vuelta de la reunión semanal de Comunicación. 1.54, sigo trabajando. Mi cabeza está lejos de poder parar, o es que le tengo tanto miedo a acostarme y empezar a pensar en eso, que prefiero seguir atada a gacetillas, diseños o estrategias.
Hoy lo dije muchas veces, hasta hace un mes, tenía una vida ordenada, me había convencido que no necesitaba nada más. Y no se trata de enamorarse de alguien, es que había logrado volver a enamorarme de mi, había vuelto a ser aquella Belén que alguna vez fui.
Burbuja o no burbuja, fantasía o realidad, ideales o personalidades verdaderas, carajo!, a mi me conformaba y me gustaba.
¿Quién más que yo puede entender eso?
¿Quién puede saber verdaderamente que pasa por adentro y no juzgar, y no indicar que hacer, y no marcar supuestos errores?
Entendí que las respuestas las tengo yo. El elegir que hacer, donde estar y con quien también.
Soy culpable. Soy responsable. Formé parte. Pero jugué limpio, siempre jugué limpio. Sin embargo, sigo teniendo una misma sensación que creí había desaparecido con el tiempo, creí que nunca más lo iba a sentir: NO SIRVIÓ DE NADA.
Al parecer, la gente te obliga a ser egoísta. Al parecer es má fácil mentir que decir la verdad. Al parecer, en el momento en que se debe pensar en el otro, a nadie le importa.
Y te quiero...
en un mundo que no comprendo,
con gente que no entiendo.
Exageradamente, inexplicablemente.
(y es por eso que volví del silencio más duro a este ring de boxeo...)
miércoles, 13 de agosto de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario